domingo, 6 de marzo de 2016

Capitulo 48








Me desperté por un pequeño golpe en mi estómago. Trate de levantarme, pero unos brazos me tenían agarrada. Mire por encima de mi hombro, Peter estaba durmiendo. Sonreí.


             

Mire la habitación, fruncí el ceño. ¿Por qué estábamos en la habitación de Ethan?


             

–Peter –susurre, él se removió. Pero no despertó.


             

Saque sus brazos de mi alrededor, y me senté.


             

Mi estómago dolía y pase mi mano por el, me quede paralizada.


             

¿Qué demonios?


             

Mi vista baja hacia mi estómago, y las lágrimas caen por mis mejillas. Peter se removió en la cama.


             

– ¿Lali? –pregunta bostezando.


             

– ¿Estas bien? –pregunta ahora preocupado, lo miro. Las lágrimas caían sin control por mis mejillas.


             

–Nena ¿Qué sucede...? –Mira mi estómago, y todo color sale de su rostro– ¿Qué demonios?


             

Se me acerca y pone su mano en mi estómago, luego lo besa.


             

–Esto es imposible...yo, tú –las lágrimas comienzan a caer por sus mejillas.


             

Solo había una forma de saberlo, me paré de la cama y busque mi teléfono.


             

–Peter... ¿Qué día es hoy? –le pregunte, él frunció el ceño.


             

–Domingo, creo que 25 –dijo, mire la pantalla de mi teléfono "Lunes 19 de Mayo"


             

Le mostré el teléfono, y él me quedo mirando en shock.


             

–Eso fue tan real –le dije, Peter asintió.


             

–Entonces... ¿Fue un jodido sueño?


             

–Es imposible, y lo sabes –le dije, era imposible que fuera un sueño. Estaba bien que yo lo hubiese tenido–Espera... ¿Tú también, el sueño?


             

–Sí, mierda. Habías perdido...la memoria y a nuestro hijo –dijo con la voz entrecortada.


             

–Eso es imposible –le susurro.


             

Mi teléfono comienza a sonar, Peter me lo pasa.


             

– ¿Hola?


             

-Lali levanta el culo, llegaremos tarde a clases.


             

– ¿Qué?


             

–Peter te dejo mal anoche parece, luego de que no llegaras, y Nico tuvo que quedarse aquí.


– ¿Nico?



–Lali... ¿estás bien?



–Eh...sí, claro.



–Entonces apúrate –me dijo riendo, luego corto sin esperar mi respuesta.



– ¿Qué pasó? –me pregunta Peter, yo niego con la cabeza. Necesito pensar que mierda sucedió.



–Nada.



–Nena –me dice Peter, luego me envuelve en un abrazo. Y comienzo a llorar.




                                  ****



– ¿Sabías que a Pablo lo sacaron del instituto? –me pregunta la china, yo la miro sorprendida.



– ¿Qué?



–Sí, me dijo que lo sentía, que no iba a poder hablar contigo.



– ¿Hablar conmigo?



–Sí...ayer, te dijo que hablaran y tú le dijiste que luego –la china me mira raro.



– ¿Qué yo dije qué?



–En la cafetería... ¿Lali segura que estas bien?



–Sí, sí...yo solo-



– ¿Qué hacen? –me interrumpe Cande, sentándose al frente mío. Estábamos en la cafetería.



– ¿Lali te dieron duro? –pregunta Stefano sentándose al frente de Euge.



– ¿Qué?



–En la noche, Peter llevándote a su habitación –me dice Stefano, yo me sonrojo.



–Ya cállense –les dije, mientras veía a Peter entrar con Nico y Agus.



–Solo dinos que tal estuvo, luego queremos los detalles sucios –dijo Cande.



–Yo... –imágenes de la noche anterior hacen que me sonroje como un tomate.



– ¿Qué hacen? –dijo Nico sentándose al lado de la china.



–Lali nos iba a contar... -comienza a decir Cande.




–Sobre la película –le digo interrumpiéndola, miro a Cande con una mueca.



– ¿Qué película? –pregunta Peter, me toma de la mano parándome, y luego sentándome en su regazo. Cande me mira con cara de pervertida, subiendo y bajando las cejas.



Apoyo mi cabeza en el pecho de Peter, mientras el me acaricia el estómago.



–Mi bebé –me susurra, y siento como el bebé patea. Peter se paraliza. Yo también.



– ¿Acaba...de patear? –dice Peter con asombro, las chicas chillan, Cande se para y se arrodilla a mi lado poniendo su mano en mi estómago.  Euge también pone su mano. Él bebé vuelve a patear.



–Oh dios mío, bebé...soy tía Cande –le habla Cande emocionada.



–Mi bebé –vuelve a susurrar Peter emocionado, el bebé vuelve a  patear.



–Es tu voz –le digo emocionada–Sigue hablando.



Peter vuelve a decirle algo y el bebé vuelve a patear.


Esto es realmente hermoso, y es todo mío.


Aun no entiendo que fue todo ese "Sueño" pero pienso que fue alguna señal, o algo así.


Las cosas pasan por algo, y sé que esto, es una segunda oportunidad.



Y la aprovecharía, oh claro que lo haría.



Un mes había pasado, desde ese sueño tan extraño. Hoy era un día malditamente especial, era una ecografía para saber el sexo del bebé. Estoy jodidamente emocionada. Y Peter está nervioso, es tan lindo verlo así, parece un niño pequeño. Y claro yo Lali Esposito  jamás dejaría pasar una ocasión así para burlarme de él.


             

– ¿Peter estas nervioso? –le pregunto con malicia.


             

–No, para nada –responde, demasiado rápido.


             

–Ah, quiero comer cerezas –le digo, Peter me mira frunciendo el ceño.


             

– ¿Cerezas? ¿De todas las frutas, tú quieres cerezas?  –me dice irónico.


             

–Sí, yo quiero cerezas –le digo con un puchero, eso nunca fallaba.


             

–Entonces... –me mira, y yo sigo haciendo el puchero–Buscaré tus cerezas.


             

Se levanta de mi cama, me besa la frente y sale de la habitación. Euge me mira y se larga a reír.


             

– ¿Sabes que no encontrara las cerezas, verdad? –me pregunta.


             

–Claro, quiero hacerle una broma –le digo, una sonrisa maliciosa se posa en los labios de Euge. Sus ojos brillan de excitación.


             

–Cuenta conmigo –me dice.


             

Lo de la broma es una venganza, el muy idiota estaba disfrutando de mis cambios de humor, y mis hormonas. ¿Le hacía gracia? Pues tendría para reírse un montón.


             

–Peter –le dice Euge al teléfono–Lali ya no quiere las cerezas, ¿Podrías traerle un chocolate? Claro, adiós.


             


Euge cuelga y me mira sonriendo, luego de veinte minutos Peter llega con tres barras de chocolate, estaba sonrojado.


             

– ¿Qué pasa? –le pregunto con fingida inocencia.


             

–Hace un calor de mil demonios –me dice suspirando, me entrega las barras, y se tira a la cama.


             

–Peter este chocolate no me gusta.


             

–Pero...pero es tú favorito –me dice confundido.


             

–  ¡¿Mi favorito?! ¿Qué no sabes que yo odio este chocolate? No me gusta, ¡lo odio!


             

–Pero...


             

– ¡No me gusta! Es asqueroso.


             

En realidad, sí era mi favorito.


             

–Pero... Yo pensé–me dice sorprendido, ¿Ya no le hacía tanta gracia mis cambios, no?


             

– ¡No! Tú no sabes nada de mí –le grito, ahora me tapo la cara con mis mano. Euge se sienta a mi lado y me abraza.


–Eres un idiota –le dice, mientras acaricia suavemente mi espalda.



–Era su favorito... –dice desconcertado.



– ¡No, no lo es! –le vuelvo a gritar.



–Lali...nena –me dice acercándose a mí y corriendo a Euge de mi lado.



– ¡No me toques! –le vuelvo a gritar, esto es jodidamente divertido.



– ¿Nos podrías dejar solos? –le pregunta Peter a la china.



–Claro.



– ¿Nena que sucede? –me pregunta, luego de que la china salió de la habitación.



–Nada, tú no lo entiendes –le digo. El me abraza y yo apoyo mi cabeza en su pecho.



– ¿Dónde está el chocolate? –le pregunto luego de un rato, olvidando la broma.



–Aquí –me lo pasa riendo. Yo lo abro y comienzo a comerlo.



–Idiota –le digo, el ríe más fuerte.


–Te quiero –me susurra al oído. Y juro que me sentí completa.




                            ****



–Se recuesta ahí por favor –me dice la enfermera, ya estábamos en el hospital para la ecografía.



Camino hasta la camilla que estaba en el centro de la habitación, al lado derecho estaba una máquina, y una silla. Me recosté y Peter se puso a mi lado tomando mi mano.



–El doctor llegara en un minuto –me informo la enfermera, asentí. Comencé a observar la habitación, era de un color blanco, había una puerta que seguramente era un baño. Un escritorio, y unos cuadros de paisajes. Nada fuera de lo normal, creo.



– ¿Estas nerviosa? –me pregunta Peter, asentí nuevamente, obvio que lo estaba. ¿Quién no lo estaría? Estaba aquí para saber sí era niña o niño. Mis nervios me estaban matando, trate inútilmente de tranquilizarme.



El doctor entro en la habitación con una sonrisa, su sonrisa se hizo más grande al ver a Peter a mi lado, se presentó y se sentó en la silla a mi lado.



–Súbase un poco la camisa –me dijo, su voz era suave. Yo me subí la camisa dejando al descubierto mi estómago.



Tomo una cosa extraña y le puso un gel, luego paso el objeto extraño por mi estómago, pegue un brinco por lo frio que estaba. La máquina nos mostró en blanco y negro la imagen de un bebé. Peter se paralizo a mi lado, mire la pantalla, tenía sus bracitos y piernas, sus manitas...su cabecita, oh dios mío.



Las lágrimas caen por mis mejillas, ese...era mi bebé.



– ¿Quieren saber el sexo de su bebé? –nos preguntó el doctor, yo mire a Peter el cual tenía sus ojos brillantes por las lágrimas no derramadas, el me miro y apretó más mi mano. Ambos asentimos.



Seguí mirando la pantalla mientras el doctor apretaba unos botones, y luego dijo algo que hizo que llorara aún más, este día era el mejor de mi vida.




–Felicidades, tienen una muy sana y linda niña.


                         FIN

sábado, 5 de marzo de 2016

Capitulo 47

— ¿Te puedes calmar? —me pregunta Nico por cuarta vez.


                     
—No, JODER...no puedo —me paso la mano por el cabello, esta todo desordenado —No sé que hacer.


                     
Perdí todo... absolutamente todo.


                     
—No puedo más —mi voz suena rota, lágrimas nublar mi vista.


                     
—Tienes que ser fuerte, por Lali.


                     
Me siento en el suelo y apoyo mi cabeza en la pared. Cierro los ojos mientras las lágrimas caen por mis mejillas.


                     
—Yo...simplemente no puedo.


                     
¿Que puedo hacer? me estoy cayendo y Lali no esta aquí para sostenerme. Lo sé, soy un jodido egoísta.


                     
— ¿Que pasa si Lali recupera la memoria?


                     
—No lo sé.


                     
Y era la verdad... no tenía ni la menor idea.


                     
Abrí mis ojos y me paré del suelo limpiandome las lágrimas.


                     
—Iré a ver a ese hijo de puta —le dije a Nico, salí de la habitación.


                     
Busque con la mirada a Pablo, no estaba en ninguna parte, ese cabarón me las pagaría todas.


                     
Fui por el gimnasio, pase las jodidas gradas, la cafetería, los baños. Nada.


                     
Seguí buscando por los pasillos, y nada. Finalmente decidí ir a su habitación.


                     
Abrí la puerta y me encontré con el imbécil estaba teniendo sexo con Juliana.


                     
—Necesito hablar contigo —le dije, Juliana lanzó un grito de sorpresa, Pablo salió de encima de ella, yo recogí el vestido y se lo tire a Juliana.


                     
—Amigo...estaba ocupado.


                     
—No soy tú jodido amigo — le respondí en un gruñidos. Juliana me sonrió, y aparte la mirada.


                     
Se metió al baño, mientras Pablo se ponía su ropa. Juliana sale del baño y se va.


                     
—Ahora tú y yo tenemos que hablar —le dije. Pablo abrió la boca para responderme.


                     
—Quiero que me digas por que mierda me odias tanto, quiero saber la jodida verdad. Y sí no quieres cooperar te mataré.


                     
— ¿Crees que te tengo miedo? —rió.


                     
—Deberías tenerlo —me acerco hacia él, y sonrió maliciosamente.


                     
—No...me asustas —me dice, pero ahora esta nervioso.


                     
— ¿Quieres probarme? ¿Quieres saber lo que soy capaz de hacer? ¿Qué tan lejos puedo llegar? No lo dudes —le guiñe un ojo —Si no me dices lo que quiero saber, te mataré.


                     
—Mariano nunca te perdonará si lo haces —responde, yo me paralizó.


                     
— ¿Mariano? ¿Como conoces tú a Mariano?


                     
— ¿Sorprendido? —se ríe —Es mi padre.


                     
Cuando pensé que nada más podría sorprenderme, este cabrón sale con esto.


                     
—Me estás jodiendo... —no me lo puedo creer.


                     
—Nop, ¿Quieres que te cuente una historia, pequeño Peter? —Su voz esta llena de burla, no espera mi respuesta — Cuando tenía 10 años, llegó un chico a nuestra casa. Sólo éramos papá y yo.


                     
Su mirada esta en un punto fijo.


                     
—Este niño, llegó con mi padre un día, daba la casualidad que también tenía 10 años. Mi padre lo "adoptó" por así decirlo. Todos los días salían, y me dejaba a mi en casa. Ya no tenía toda la atención de mi padre. El chico le sorprendía más que yo.


                     
Comienzo a recordar... Pablo sigue hablando.


                     
—Todos los días, cuando se iban... juraba que me las pagarían. Yo sólo quería la jodida atención de mi papá.


                     
Su voz se rompió, lo mire. Pero el seguía con la mirada perdida.


                     
—De a poco mi papá me dejó de lado, era sólo el jodido "Pequeño Peter" cambio tanto. Me dejó por ti.


                     
Me miro, una lágrima cayó por su mejilla.


                     
—Yo...yo —se seca furiosamente las lágrimas —Yo sólo quería a mi papá, pero tú, tú me lo quitaste. Y ahora tengo mi venganza —sonríe—Tú me quitaste todo lo que más amaba, y yo te quité lo que más amabas.


                     
Ahora entendía todo, pero no por eso me controlaría. Me acerqué a Pablo y lo acorrale a la pared.


                     
—Maldito hijo de puta —le grite, este idiota acababa de confesar que el había hecho esto a Lali


                     
—No es lindo, ¿Verdad pequeño Peter?


                     
"Pequeño Peter" así me decía Mariano.


                     
—Debí saberlo... pero tú apellido-


                     
Me interrumpió.


                     
—Butler es el apellido de mi madre, no utilizaría el jodido apellido de mi padre.


                     
—Estas enfermo.


                     
—Es mi venganza, ya la tengo. ¿Me matarás pequeño Peter?


                     
—Jódete, eres un hijo de puta, un resentido de mierda. ¡Yo era un niño, no fue mi jodida culpa! Lali perdió la memoria, perdí a mi hijo por tu culpa.


                     
Pablo me mira sorprendido, eso no se lo esperaba, y tampoco el golpe en su entrepierna que lo dejó tirado en el suelo.


                     
Pablo gritaba, me maldecía mientras se agarraba su entrepierna, estaba rojo. Y se retorcía en el suelo de dolor.


                     
—Esto es por Lali —le pego una patada en su estómago.


                     
Me siento a horcajadas encima de él, y comienzo a golpearlo en la cara. Estaba fuera de control, no sé por cuento tiempo estuve golpeandolo.


                     
Hasta que siento unos brazos tirándome hacia a atrás.


                     
Vuelvo acercarme a Pabllo y le propinó otra patada en la entrepierna.


                     
—Y esa por mi hijo —le digo, Pablo gemía en el suelo, mucha sangre cubría su rostro, a lo mejor quedaría sin descendencia, se lo merecía.


                     
—Basta, Peter...


                     
La voz de Nico me hace darme media vuelta para mirarlo.


                     
No sabía que estaba llorando hasta que sentí algo salado en mi boca. Me voy a secar las lágrimas, cuando veo mis nudillos... llenos de sangre.


                     
—Yo me ocupare de Pablo —me dice Nico, yo asiento dispuesto a irme —Lo que hiciste estuvo mal, pero tenías tus razones para hacerlo, yo también lo hubiera hecho —me agarra y me abraza. Me quedo paralizado.


                     
—Ve por ella —me susurra.


                     
Le doy unos golpes en la espalda y le sonrió. Me voy hacia la puerta.


                     
Tenía que ver a Lali, me importaba un carajo que no me recordará, joder la necesitaba y si hacía falta...yo mismo haría que me recordará.




             
El timbre de mi casa sonó. Baje lentamente las escaleras mirando las fotos de las paredes, en muchas salía yo sonriendo...


             
             
Abrí la puerta, encontrándome con el chico del hospital. Realmente no tenía idea de quien era. Pero ese día en el hospital...recordé, oh fueron solo imaginaciones, la cosa es que llego un "recuerdo" de él sonriéndome y besándome. Fue demasiado raro.


             
             
Euge no me había dicho nada de un novio, o algo parecido. Ella mi "mejor amiga" me conto sobre muchas cosas, nombro a Stefano, Cande...Nico su novio, de mi madre. Y todo eso, pero nunca de un novio.


             
             
– ¿Hola? –le dije frunciendo el ceño.


             
             
– ¿Podemos hablar? –me pregunta, su voz es ronca y sexy.


             
             
–Claro –me hago a un lado para que pueda pasar, él pasa y yo cierro la puerta, hoy estaba sola en casa.


             
             
– ¿Cómo estás? –pregunta casual. O sea no sé quién es él, ¿y lo único que me pregunta es si estoy bien? Caminamos a sentarnos en los sillones.


             
             
– ¿Cómo estarías tu si perdieras la memoria? –la pregunta sale de mi rápido y sin pensar, me sonrojo cuando sus ojos verdes miran directamente los míos.


             
             
–No lo sé, confundido –me dice, aun me mira. Me pierdo en sus ojos, son tan bellos. Bajo la mirada a sus rosados labios, y me dan unas inmensas ganas de besarlo. Miro sus manos, están sangrando. Ahogo un gritito de sorpresa y me paro rápidamente y voy por el botiquín de emergencias.


             
             
Cuando llego a su lado tomo su mano izquierda y comienzo a curar sus nudillos.


             
             
– ¿Qué te ha pasado? –le pregunto preocupada, el niega con la cabeza, pongo una venda, y comienzo con la otra mano.


             
             
–Nada –me dice, lo miro justo cuando hace una mueca. Termino de vendarle y vuelvo a dejar el botiquín en su lugar, luego vuelvo a sentarme con él –Gracias.


             
             
– ¿Quién eres tú? –pregunto, luego de un silencio incomodo.


             
             
–Peter Lanzani.


             
             
–No me refiero a eso.


             
             
–Y entonces... ¿A qué te refieres? –me pregunta en un susurro, yo sigo mirando sus labios.


             
             
– ¿Eras mi amigo, o algo?


             
             
–Yo... –está nervioso, lo noto. Miro directamente sus ojos, el desvía la mirada.


             
             
–Siento la necesidad de lanzarme encima de ti, y no lo entiendo –le susurre, el me mira sorprendido, y les juro que no sé porque eso salió de mi boca–Lo siento, no debí...


             
             
Pero sus labios estaban sobre los míos, su lengua toco la mía, solté un pequeño gemido. Esa fue su señal.


             
Me recostó sobre el sillón y comenzó a besarme el cuello, mientras paseaba sus manos sobre mis muslos.


–Lali... –me dice al oído–Te extraño...te necesito.



Se acomoda entre mis piernas, y me besa con una desesperada necesidad.


Me sentía segura estando con él, sentía que lo conocía, que no era un extraño. Con él me sentía completa. Y no sabía el porqué.



Se levanta de encima de mí.



–Yo...mejor me voy –dice con la voz entrecortada. Miro sus pantalones, un gran bulto sobresale de su entrepierna.



Me paro rápidamente, y me acerco a él.



–No...no te vayas –las palabras salen antes de que pueda detenerlas. Se acerca más a mí y me levanta haciendo que envolviera mis piernas alrededor de su cintura. Comienza a besarme, y a caminar hacia mi dormitorio.


Cuando llegamos me recostó sobre la cama y me saco mis shorts, y mi camisa. Se arrastró encima de mí, besando mi cuello.



–Eres hermosa –susurra, desabrocha el sujetador, y lo tira fuera de nuestra vista. Comienza a repartir besos por mi cuello, y con sus manos masajea mis pechos, comienza a besarme...besarme con desesperación, cuando siento como con sus dedos tira de mis pezones, perdí totalmente el control.



Quería su camisa fuera del juego, tire de ella para sacarla, hasta que Peter retrocedió unos centímetros y la jalé bruscamente por encima de su cabeza, cuando la camisa estuvo fuera el volvió a devorar mi boca.



Dejando mis labios, comenzó a besar mi cuello, hasta bajar a mi pezón derecho, abrió su boca y comenzó a chuparlo.  Empecé a gemir más fuerte y Peter me miro sonriendo para comenzar con el otro pezón, mientras su mano bajaba por mi muslo. Sus dedos tocaron mis bragas y se deslizaron por dentro tocando mi sexo. Mi espalda se arqueo de placer.



Metió un dedo en mi interior. Solté un gemido y me agarre de sus hombros.



–Eres mía –susurro, mientras sus dedos entraban y salían de mi interior.



Saco sus dedos de mi sexo y comenzó a bajarme las bragas, yo levante mi trasero para ayudarle. Ahora estaba completamente desnuda.



Bajo una mano para desabrochar sus pantalones, él me mira atentamente. Luego se para y se saca los pantalones y bóxer en un tiempo record, y se arrastra encima de mí.



–Necesito estar dentro de ti –dijo mirándome directamente a los ojos, asentí.



–No tengo condón –dice, y comienza a maldecir.



Sin importarme agarre y guié su erección dentro de mí.



–Joder –gimió mientras empujaba el resto del camino hasta que estuve llena, completamente llena de Peter.



Envolví mis brazos alrededor de su cuello y comencé a besarlo, mientras el entraba y salía lentamente.



–Más rápido –le supliqué.



Peter tomo mis caderas con sus manos y dejo salir un gruñido empujando más rápido dentro y fuera de mí.



–Lali –jadeo, mientras masajeaba mis pechos. Con cada embestida llegábamos más al clímax que ambos necesitábamos.



Mientras Peter besaba mi cuello, mi cuerpo exploto y grite su nombre. Él levanto su cabeza y me miro, el sudor cubría su frente. Dijo mi nombre en un susurro y tirando la cabeza hacia atrás gimiendo se dejó ir...



–Eres mía –volvió a repetir, pero ahora esas palabras tienen un efecto en mí. Imágenes llegan a mí, como pequeños flashback. Peter besándome, Peter riendo, Peter.....Peter.



Lo alejo de mí, y cierro los ojos fuertemente. Mi cabeza duele. Los flashback regresan con más intensidad.



– ¿Qué sucede? ¿Estás bien? –pregunta preocupado.



Abro mis ojos y lo miro.




Peter...mi Peter.

viernes, 4 de marzo de 2016

Capitulo 46


             
Oscuridad... no podía abrir mis jodidos ojos aunque lo intentará.



             
Lo único que recuerdo es que estaba con alguien hablando...y luego un dolor profundo y oscuridad.



             
Ahora mismo siento mi cuerpo pesado, no puedo moverme y como dije antes; no puedo abrir los ojos.



             
Y siento un vacío, como si hubiera perdido algo.



             
Siento voces a mi alrededor, trató de abrir los ojos nuevamente, pero nada. ¿Dónde carajos estoy?



             
– ¡¿Dónde está ella?! –grita un chico, su voz suena desesperada.



             
– ¿Puedo hablar con usted unos minutos? –pregunta otra persona, un hombre.



             
– ¡Primero dígame si ella esta bien! –vuelve a gritar.



             
Luego de eso no escucho nada más.



             
Impotente trato de moverme, ¿Qué demonios me sucede? dejó de intentar cuando suena una puerta.



             
– ¿Estas bien? –pregunta un chico, su voz suena ronca.



             
–Sí –dice una chica –Sólo dame unos segundos con ella.



             
La voz de la chica suena rota. Pero... ¿Por qué? la puerta se cierra.



             
Siento sus pasos acercándose a mi, luego más ruido y después sus manos agarrando las mías.


             
– ¿Por qué aún no despiertas?



             
Ni yo lo sé.



             
–Yo me muero sí te pasa algo –vuelve a decir, caen lágrimas en mis manos y luego me da un beso en la frente –Te amo estúpida.



             
Trató de moverme de nuevo, pero adivinen: fallé miserablemente.


             
La puerta se vuelve abrir.



             
–Euge, déjame sólo con ella unos minutos por favor –dice un chico, luego de pasos, puertas cerrándose, y más pasos, el chico vuelve hablar.



             
– ¿Qué te han hecho? –susurra, siento como me agarra las manos y me besa la mejilla.



             
–Tú eres fuerte Lali, no me dejes –su voz se rompe al decir lo último.



             
–Yo te necesito conmigo, te necesitamos.



             
¿Necesitamos?



             
–Por favor despierta.



             
Trato de moverme, y aún nada. No sé que me pasa. Sólo veo la oscuridad. Me estoy desesperando.



             
–Necesito que salga por favor, tenemos que hacerle unos exámenes al paciente –dice una chica, ¿Exámenes? ¿Paciente?



             
Eso quiere decir... ¿Estoy en un hospital? pero... ¿Por qué?



             
–Okay –dice, luego besa mi mejilla y susurra; –No me dejes.



             
Y no siento nada más.



             
–Ella estará bien –dice una voz de chica, muy familiar.



             
¿Cuanto he pasado así? no puedo moverme, joder.



             
–Entonces...¿Por qué no despierta? –le responde un chico.



             
–No lo sé –la voz de la chica suena triste.



             
–Estoy desesperado, ¿Qué pasa si...? –se interrumpe cuando la puerta se abre.



             
–El horario de visitas se ha terminado –dice una voz masculina.



             
Y luego vuelvo a caer en la oscuridad.



             
– ¿Y sí es verdad lo que dice el doctor? –pregunta un chico, ¿Desde hace cuanto tiempo estoy aquí?



             
–No creo –dice otro chico.



             
–Pero... han pasado días.



             
¡¿Qué?! oh dios mío, trato nuevamente de moverme y nada. Vuelvo a caer en la oscuridad.



             
Un dolor en mi estómago me hace abrir mis ojos, lo primero que veo es una habitación blanca. Miro hacia la izquierda hay una silla y un mueble, hacia la derecha hay una máquina. Mis labios estan secos.



             
–Tenemos que hacerle unos exámenes, para ver...–Un señor mayor entra en la habitación, se interrumpe al verme –¿Te sientes bien?



             
Iba a responderle que sí, pero una punzada en mi cabeza, hace que aparezca una mueca en mis labios. Mi estómago duele, mi cuerpo duele.



             
–No creo –mi voz sonó seca – ¿Quien es usted?



             
El hombre sonríe y se me acerca, detrás de el entra una enfermera pelirroja.



             
–Soy el doctor Williams, un gusto.



             
Me estrecha la mano.



             
–Doctor afuera hay un chico que quiere entrar.



             
–Yo...



             
La puerta se abre interrumpiendo al doctor, entra un chico.



             
–Lali.... –susurra mirándome, sus ojos verdes me hipnotizan. Se me acerca, el doctor trata de detenerlo, pero el se suelta de su agarré.



             
–Nena... –dice, pero lo interrumpo.



             
– ¿Quién eres tú? –le pregunto, el chico castaño me mira confundido.



             
– ¿Estas jugando conmigo?



             
–No, no tengo idea de quien eres.



             
Ahora la confundida soy yo.



             
– ¿Debería saberlo?



             
El doctor nos interrumpe.



             
–Peter ya hablamos de esto, te dije que algo así podría pasar.



*Peter PDV*




Me quede paralizado mirándola, lo que me había dicho el doctor se repetía en mi cabeza.


             
"Ella va a despertar, te lo aseguró. No se cuando, pero lo hará. El problema es que las consecuencias del golpe fueron graves, tuvo suerte, Lali...cuando despierte, quizás no recuerde nada."


             
Le pregunté a que se refería, el sólo me dijo: "Ella puede que haya perdido la memoria, pero sólo es un 'quizás' puede que este equivocado..."  Pero no lo estaba.


             
Ella me había olvidado, Lali había perdido su memoria.
             
El doctor me queda mirando, con una mirada de compasión. En ese momento llega Euge, la cual pega un grito de alegría al ver a Lali despierta. Retrocedo y me apoyo en la pared, observando y pensando en que mierda aré.
             
La china se le acerca y lo primero que hace es tirar las flores que tenía en su mano derecha. Las flores caen en la silla, me las quedó mirando.
             
— ¿Quién eres tú? —pregunta Lali, maldita sea. Miro a Euge la cual me mira confundida, luego el entendimiento cruza su rostro.
             
—Euge...tú amiga, tú mejor amiga —su voz ya no tiene ese toque de alegría.
             
—Oh, lo siento... —se queda en silencio, mirándome con curiosidad. Luego sus ojos conectan con los míos.
             
—Yo... —no puede seguir hablando, comienza a sonrojarse y aparta la mirada.


             
—Tú Mamá estará aquí en un minuto.
             
— ¿Quién eres tú? —me pregunta Lali, aún sonrojada.
             
—Creo que necesitas descansar —corto rápidamente a Euge, la cual iba a responder.


             
Euge asiente y se encamina hacia la puerta, no sin antes besar las mejillas de Lali.
             
Yo la miro nuevamente a los ojos, y me voy.
             
Necesito saber quien mierda le hizo esto a Lali, y a...nuestro bebé.
             
Una lágrima cae inconscientemente de mi ojo derecho. Las palabras repitiéndose en mi cabeza, atormentadome.
             
"Ella ha perdido el bebé" más lágrimas caen, soy incapaz de seguir caminando. Me siento en una silla de espera, miro hacia el suelo mientras más lágrimas caen.


             
"El golpe que recibió fue demasiado fuerte, Lali tenía seis meses, cuando llegó aquí, el bebé ya estaba muerto. Su bolsa se había roto, Lali tuvo un pre aborto."


             
Ya no pude aguantar más y estaba sollozando, tratando de calmarme me pare y seque mis lágrimas, o eso intente.
             
Cuando llegue a mi habitación del instituto me acosté en mi cama, descargando toda mi pena, rabia, e impotencia.
             
Mi sentido razonable me decía que me alejara de Lali, que sin mí estaría mejor, que conmigo sería infeliz.
             
Pero mi corazón y egoísmo me decía que luchará por ella, que no me fuera. Que la necesitaba.
             
Pero tenerla cerca me dolía.
             
Pero tenerla lejos dolía aún más.
             
Las posibilidades de que recuerde son escasas, por no decir nulas.
             
—Amigo, todo estará bien —dice Nico sentándose a mi lado y dando palmadas a mi espalda.
             
—No...no lo estará, la perdí —mi voz suena entrecortada por el dolor y baja por la almohada —Perdí todo lo que quería, lo perdí.
             
Lali me había cambiado, me hacía querer tenerla cerca, me hacía necesitarla.
             
—No todo esta perdido...
             
—Lo está, Lali no me recuerda... y perdí a mi hijo.
             
Entierro más la cara en la almohada.


             
— ¿Que vas hacer entonces?
             
—Primero averiguar quien le hizo esto a mi Lali.
             
— ¿Y luego?
             
—Matarle.
             
—No seas ridículo —pero en su voz sonaba dudosa — ¿Acaso te irás del país?
             
—Lo haré, Lali necesita a un chico mejor que yo.
             
—Lali te necesita.
             
—Ella no me recuerda, ¿Cómo me va a necesitar?
             
— ¿Qué tal si recupera la memoria, y tú no estas aquí para ella?


             
—No creo que eso suceda, y si pasa... yo, ya no estaré aquí.
             
Esta decisión me estaba destrozando por dentro, no podía hacerle esto a Lali, dejarla sola.
             
Pero yo no aguantaría verla y no poder abrazarla, besarla y hacerla mía.  Sonaba egoísta, pero no puedo.
             
—Es tu decisión.
             
Siento como se para de la cama y se va, dejándome sólo con mis pensamientos.
             
Me paro de la cama, voy al baño. Me miro al espejo...soy un jodido desastre.
             
Me lavo la cara, y me dirijo hacia la habitación de Lali, necesitaba pistas.
             
Abrí la puerta con las llaves de Lali, Euge me las había pasado.
             
Entre y lo primero que revisó es su mueble con los libros, busco su teléfono...pero nada.
             
Miro su cama, su mueble y su bolso. Me acerco hacía el. Estaba abierto, habían lápices, cuadernos, un libro, leí el título y solté una carcajada. No sé porque no me sorprende.
             
Saqué sus libros, cuadernos. Estaba por dejar las cosas en su lugar cuando un papel cae al suelo, dejo las cosas en la cama y voy a recogerlo intrigado.
             
Era un nota.
             
Una nota para Lali.


             
Leí con el ceño fruncido, la letra no me resultaba familiar.
             
"Quiero hablar contigo, nos vemos en las gradas.
Atte: Pablo Martinez"


             
Cuando termino de leerlo por cuarta vez, entiendo todo.

jueves, 3 de marzo de 2016

Capitulo 45


                      
–Voy por las palomitas –me dice Peter, yo asiento mientras pongo la película. Íbamos a ver una película de terror. 
                      
Me gustan pero no tanto las películas de terror, ¿Se entiende? o sea que me gustan porque son buenas, y no me gustan porque me asusto muy fácil.
                      
–Listo –me dice sentándose en el sillón.
                      
–Trae las bebidas –oh dios, eso sonó como una orden. 
                      
–Como mandes –dice sarcástico.
                      
Me siento en el sillón y comienzo a comerme las palomitas.
                      
– ¡Hey! tenías que esperarme –Peter deja una coca cola, y un vaso con néctar y se sienta a mi lado.
                      
– ¿Lista? –me pregunta, yo asiento y el pone play a la película.
                      
Estaba muy concentrada viendo la película, cuando Peter me pone una mano en mi muslo, haciéndome sobresaltar.
                      
–Nena–su mano sube y baja por mi muslo –Tengo ganas de...
                      
Toda mi atención ahora esta en Peter y en su mano.
                      
– ¿De qué? –le pregunto, la luz del televisor me deja ver sus ojos brillantes de excitación.
                      
–De... –su mano toca mi sexo por encima de mis bragas, aún no me sacaba el vestido –De seguir lo que comenzamos arriba.
                      
Lentamente se acerca, pienso que va a besarme y cierro los ojos, pero el beso nunca llega. Abro los ojos cuando siento sus labios en mi cuello.
                      
–Mmmm...Me encantas –susurra.
                      
Comienza a acomodarse en el sillón, quedándose acostado y poniéndome a horcajadas encima de él. Comienza a bajar el cierre de mi vestido, luego me lo saca, dejándome con mi ropa interior.
                      
–Me encanta la vista –murmura mirando mis pechos, yo me rio y comienzo a moverme lentamente encima de Peter.
                      
–A mi me encantas tú –le digo, siento su excitación, y sonrió, le saco con su ayuda, la camisa, dejando al descubierto su pecho, pasó mis manos por el.
                      
–Lali... –dice mi nombre en un gemido, pone sus manos en mis mejillas y me acerca para besarme. 
                      
Su lengua toca la mía, haciéndome gemir y moverme más rápido. 
                      
– ¿Estás cómoda aquí? –me pregunta, su preocupación por sí estoy cómoda o no, me hace besarlo con ternura.
                      
–Siempre voy a estar cómoda encima de ti –le respondo, y él gruñe de satisfacción, baja sus manos a mis bragas y con mi ayuda me las saca y las deja en el suelo.
                      
– ¿Sabes lo mejor de todo? –me pregunta desabrochando mi sujetador y tirandolo fuera de nuestra vista.
                      
– ¿Qué?
                      
–Que no tendremos que usar condón –me guiña un ojo, y yo me rio. 
                      
–Y ahí esta el Peter que conozco.
                      
Él ríe, y me toma de las caderas para levantarme de encima de él, se baja los pantalones y boxer mientras me quedo parada mirándolo embobada.
                      
– ¿Te gusta lo que ves cariño? –me pregunta arrogante y con un poco de orgullo en su voz.
                      
–Idiota –murmuró por lo bajó, roja como un tómate.
                      
Peter vuelve a reír y me pone de nuevo a horcajadas encima de él.
                      
– ¿Lista nena? –me pregunta, yo asiento y comienzo a bajar lentamente.
                      
Esto se siente raro, más intenso, más placentero de lo normal, suelto un fuerte gemido cuándo está todo dentro de mí.
                      
– ¿Estás bien? te sientes más...estrecha –dice apretando sus dientes, me toma de las caderas y marca el ritmo, despacio al principio, luego más rápido.
                      
Los gemidos inundan la habitación, sólo se escucha a lo lejos el sonido del televisor.
                      
–Peter...más rápido –suplico, el gruñe excitado, me mueve más rápido, sin poder contenerme le muerdo el cuello. 
                      
Esto es tan intenso.
                      
–Oh....dios –dice Peter, una capa de sudor cubre su frente, sus mejillas estan sonrojadas y su pelo más alborotado de lo normal.
                      
–Peter...me vengo –le digo apenas, Peter sigue moviéndome a su ritmo, arriba y hacia abajo, luego de unos minutos estoy gritando su nombre.
                      
Peter se corre llenándome intensamente, caigo exhausta encima de Peter, y sonrió feliz.
                      
–Estuviste fantástica –me dice, yo me rio. Él comienza a acariciandome el pelo.
                      
–Lo sé –murmuró, mis ojos cerrándose por el cansancio. Siento su risa.
                      
–Te llevaré a tu habitación.
                      
Me paro con los ojos cerrados, Peter ríe, lo escucho mover cosas. Luego estoy en sus brazos, lo siguiente que sé, es que estoy acostada en mi cama con mi pijama. 
                      
Peter se para y busca su ropa.
                      
–Me tengo que ir –me susurra, luego me besa la frente. Antes de pueda pararse lo tomó de la mano.
                      
–No te vayas –le susurró –Quédate conmigo.
                      
Abro los ojos para mirarle, Peter me sonríe tiernamente.
                      
–Sólo esta noche –me dice.
                      
–Claro –miento, se que no será la última vez.
                      
Aún esta en boxer, así que se acuesta a mi lado, abrazandome.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
              
Cada día, cada semana, cada mes que pasa, me pongo más hormonal, y lo odio. Primero me enojo con facilidad, segundo; estoy como Peter, quiero follar a cada rato. Por cierto Peter está feliz por eso, idiota.
              
Y último y lo peor, estoy sensible. Pobre Peter, todo lo que tiene que aguantar pensarán ustedes, pero no, ese imbécil es el que más disfruta de todo esto. 
              
Tengo seis meses, lo sé, como pasa el tiempo. Las voy actualizar de lo que ha pasado.
              
Nico y la china siguen juntos, no me sorprendería sí Euge queda embarazada.
              
Agus está saliendo con la pelirroja de mi amiga, sí, Cande.
              
Y Stefano término con su novio hace unos meses.
              
Este es un nuevo año, me dejaron estar este año en el instituto, hasta que tenga los ocho meses, luego me tengo que ir a tener el bebé, dios de sólo pensarlo me pongo nerviosa. Seguiré estudiando, obviamente no dejaré mis estudios. Mi mamá me apoyará en todo. 
              
Le conté a mi papá de mi embarazo, primero persiguió por toda la casa a Peter para "Matarlo" luego se calmó, para gritarme como loco, después me dijo que me apoyaría y por último se emocionó por tener un nieto, quien lo diría.
              
Aún no se con quien sale mi mamá, ella y sus citas.
              
– ¿Como estás? –me pregunta Euge, yo estaba sentada en mi cama leyendo un libro.
              
–Bien –seguí leyendo.
              
– ¿Tienes hambre? 
              
–Ahora que lo dices, sí –deje el libro en la mesita, me paro de la cama – ¿Vas a la cafetería? 
              
–Vamos.
              
Me toma del brazo y caminamos hacía la cafetería. Me cuenta sobre ella y Nico, haciéndome reír por las estupideces de Nico.
              
–Lo juró... –seguimos riendo, hasta que llegamos a la cafetería, compré unas papas, un helado, un pastel, unas gomitas...soy adicta a ellas..
              
–Parece que tenías hambre –dice riéndose la china, le dedicó una sonrisa falsa.
              
–Te dije que tenía hambre –le respondo sentándome en una silla, colocó las cosas en la mesa. Ella se sienta a mi lado.
              
–Hey, dame papas –dice abriendo el sobre y sacando una papa, para luego comérsela.
              
Comienzo a comerme el helado, esta delicioso. 
              
Se abre la puerta y veo a Nico entrar, riéndose con Peter, este último me mira, mira lo que hay en la mesa y se larga a reír. Mi cejas se juntan ¿Qué es tan gracioso? 
              
–Hola princesa –le dice Nico a la china besando sus labios, Peter comienza a burlarse de él.
              
–Uy, princesa, ¡Hey me pondré celoso! –le dice Peter riéndose, Nico lo fulmina con la mirada.
              
–Lali, mira a éste idiota, me está molestando –me dice Nico mirando a Peter. 
              
–No me metan a mí –digo, terminé el helado y seguí con las gomitas.
              
Peter se sienta al frente mío, y me quita las gomitas.
              
– ¡Hey! –le digo frunciendo el ceño, Peter me mira burlón y agarra un montón de gomitas y se las come.
              
–Peter, eran mías.
              
–Lo-siento –dice con la boca llena de gomitas –Te compraré un chocolate.
Vuelve a echarse un puñado de gomitas, me cruzo de brazos y lo miro frunciendo el ceño.
– ¿Quieres...? Oh, no quedan –me hace burla. Estiró mi pierna y le pego una patada, él hace una mueca de dolor – Uh, ¿Qué te pasa?
–Nada –le respondo, miro a Nico y a la china, los cuales se siguen literalmente comiendo.
–Hey nena, perdóname –me dice y comienza a comerse mi pastel, luego cuando termina se para y va a comprar algo.
–Idiota... –susurro, veo el sobre de las gomitas, no queda nada.
–Toma –me entrega un chocolate y unas gomitas, sonrió y todo enojo se me pasa, el me besa la frente– ¿Vamos?
Le tomo la mano y salimos, caminamos hacía la "Área verde" y me siento en el césped. Peter se acuesta y pone su cabeza en mis muslos.
– ¿Me das chocolate? –me pregunta, comienzo a negar cuando a nuestro lado llega un chico, Pablo mejor dicho.
–Hola Lali ¿Podemos hablar? –Me pregunta, siento como Peter se tensa.
–Luego –le respondo, no tengo ganas de hablar con ese idiota.
–Ok –se da media vuelta y se va.
–Patético –gruñe Peter.
–Celoso –respondí con una sonrisa.
– ¿Yo? ¿Celoso de ese hijo de... –se interrumpe a mitad de la frase cuando se da cuenta de mi mirada –...fruta? 
– ¿Hijo de fruta? –comienzo a reírme como idiota, Peter no aguanta las ganas y se ríe también, estábamos rojos de la risa. Yo me paraba de reír y Peter volvía a reírse provocando mi risa de nuevo. 
–Hay que ser original –me dice sonriendo con suficiencia.
–Eres increíble.
–Lo sé.
–No era un cumplido.
–Para mi lo fue –me dice, le saco la lengua –Infantil.
Me acerco a su rostro y lo beso.
–Tu pelo me hace cosquillas –Se ríe, su risa es sexy...oh no, hormonas controlense.
–Estúpido. 
Me quita el chocolate de la mano y le da una mordida...sus labios, su lengua, dios mío, Lali controlate.
– ¿Por qué te sonrojas? –me pregunta Peter divertido.
–No me estoy sonrojando –miento, mi cara arde. 
– ¿Teniendo pensamientos impuros pequeña Lali? A todo esto, ¿Ya terminaste de leer Cincuenta sombras?
Eso hace que me ponga más roja.
–Cállate.
Peter suelta una carcajada, y yo me cubro el rostro con mis manos, que vergüenza.

*Peter PDV* 

Tendría que arreglar cuentas con el estúpido de Pablo, ¿Hablar con mi chica? Ja Ja, que se joda.
– ¡Hey hombre! ¿Qué sucede? –pregunta Nico cuando azotó la puerta al entrar al cuarto – ¿Es Lali? 
–No...es Pablo.
Nico me mira un minuto antes de hablar, sabe que este tema es un poco delicado.
– ¿Pablo? ¿El que...?
–Sí.
No me gustaba hablar de ese tema.
– ¿Y que vas hacer? 
–Pss...Golpearle.
–Sabes que los golpes nunca son la solución.
–Mierda Nico, pareces una chica –lo miro, luego una sonrisa malévola se posa en mis labios –Princesa.
–Una palabra de eso, y estarás muerto –me amenaza.
–Uh que miedo –me burló.
–Les contaré a todos que Lali te manda, y le haces caso. Eres su sumiso.
Lo miro boquiabierto.
–Tú no harás eso.

– ¿No? ¿Quieres probarme? –me sonríe victorioso.
–Tú haces eso, y le cuento a la china sobre Coni –Nico hace una mueca, Coni es su ex ligue, ella esta completamente loca.
–Y yo le cuento a Lali sobre Brenda.
Ahora yo hago una mueca.
–Le cuento a la china lo que te pasó en primer grado –le sonrió con suficiencia –Supera eso.
– ¿Te acuerdas cuando te declarase a una niña a los 8 años y ella te rechazo, porque eras feo? 
– ¡PROMETISTE QUE JAMÁS LO VOLVERIAS A DECIR! 
Esa estúpida niña.
–Pobre Peter, rechazado porque era feo, su primer enamoramiento y lo rechazan –se burla –Supera eso.
Trató de recordar algo de Nico...
–Cuando ese chico se te declaró en sexto grado –sonrió triunfal, Nico se sonroja – ¿El chico no era de tu tipo?
–Por lo menos a mi se me declaran, mientras que a otros los rechazan, y por ser feos. 
–Golpe bajo –le digo, y salto encima de él para golpearlo, Nico me tira la almohada riéndose, luego estamos golpeandonos en el suelo.
Una llamada nos interrumpe nuestra pequeña pelea.
–Espera que es la china... –se aleja, mientras yo le susurró un "Princesa".
– ¿Estas bien? –pregunta preocupado –Espera... ¿Qué? Sí, te lo paso.
Me tiende el móvil, lo miro frunciendo el ceño ¿Qué sucede? tomó el teléfono.
– ¿Hola? –respondo.
– Peter.....Lali esta en el hospital –dice una Euge con voz quebrada por la preocupación y el llanto.

martes, 1 de marzo de 2016

Capitulo 44




                     
Cuando todos se fueron, incluido Peter, mi Mamá subió a conversar conmigo.



                     
– ¿Sabes que tienes mi apoyo verdad? –comenzó a decir mientras se sentaba a mi lado en la cama.



                     
–Claro.



                     
–Que estés embarazada es una noticia muy linda para mí, lo que no esperaba es que fuera tan...pronto.



                     
–Yo tampoco, esto me...da miedo –le confieso.



                     
–Oh mi niña, eso es normal –me acuesto y pongo mi cabeza en sus piernas –Yo también estaba así cuando estaba embarazada de ti, estaba confundida, enojada, y feliz.



                     
– ¿Los abuelos te apoyaron?



                     
–Sólo mi mamá, mi papá no se lo tomó muy bien.



                     
–Al principio tenía miedo de que Peter se fuera...



                     
–Pero no lo hizo cariño, y eso demuestra cuanto te ama.



                     
–Pero...



                     
–Lo he visto en cómo te mira, nunca despega la mirada de ti.



                     
Esas palabras tienen un efecto en mi.



                     
–Gracias por apoyarme Mami –le susurró, ella me sonríe acariciando el cabello.



                     
–Siempre lo aré cariño –me besa la frente.



                     
–Te amo –le respondo, ella me sonríe feliz. Mi teléfono comienza a sonar y mi mamá me lo pasa.



                     
– ¿Hola?



                     
–Hola nena, ¿Que haces? –me responde Peter.



                     
–Con mi Mamá ¿Y tú?



                     
–Terminé de hablar con los chicos.



                     
– ¿Sobre eso?



                     
–Sí, y estoy fuera.



                     
– ¿Es broma?



                     
–Recuerda que, la que hace bromas es otra –dice, y yo me sonrojo.



                     
– ¿Nunca vas a superarlo, verdad?



                     
–No –ríe –Pero es cierto, lo dejé. Ellos me entendieron.



                     
– ¿Lo hicieron?



                     
–Sí –su voz sonaba nerviosa.



                     
–Peter... ¿Que has hecho?



                     
–Creo...que les conté sobre él bebé.



                     
– ¿¡Qué hiciste qué!? –Me siento en la cama.



                     
–Ya sabes...se me salió.



                     
–Hija dile a Peter que puede venir mañana a comer con nosotras –le lanzó una mirada a mi madre, y ella se encoge de hombros.



                     
–Dile a Majo que ahí estaré –responde Peter.



                     
–Dice que no podrá venir, tiene cosas que hacer –le digo a mi mamá, ella asiente y sale de la habitación.



                     
– ¿Por qué le has...? –y cuelgo, sin dejarle terminar.



                     
Lanzó un suspiro de frustración y me acuesto en la cama, el teléfono vuelve a sonar. Miro la pantalla "Bastardo"  aún no le cambió el nombre, y en estos momentos se lo merece. Sí Euge se entera por Nico, me matará. La llamada se termina, y vuelve a sonar de nuevo la canción Boyfriend.


–Peter déjame en paz.



–Pero... –y cuelgo de nuevo, pongo el teléfono en silencio y lo dejó sobre la mesita de noche que esta al lado de mi cama.



Me acomodo, y me duermo.



Siento como se abre y se cierra la puerta, pero sigo intentando dormir.
Luego se sientan en la cama, una mano comienza a acariciar mi mejilla. Por el ángel ¿Qué ni dormir puedo? Abro los ojos y veo a Peter con una sonrisa, me siento rápidamente y alejo su mano.



– ¿Qué haces aquí?



–Bueno, me cuelgas el teléfono, luego no respondes. Tenía que hablar contigo.



– ¿Quien te dejo entrar?



–Tú mamá.



–Ah claro, como no –Peter sigue sonriendo, y eso me enoja más.



– ¿Por qué estás tan enojada? –me pregunta tiernamente, comienza acercarse a mi para besarme, pero me alejó.



– ¿Aparte de que me despertaste? oh, no lo sé –le digo sarcástica.



–Se me salió, juró que fue sin querer –me dedica una sonrisa inocente –No estés enojada conmigo.



Trató de seguir enojada con él, pero es imposible. Ahora yo me acerco a Peter y me siento a horcajadas encima de él.



–Bésame –le susurró, Peter me sonríe y me besa.



Sus besos me calman, comienzo a besarlo con más necesidad. Peter suelta un gemido, siento sus manos en mis muslos. Dioses ¿Por qué estoy tan necesitada?



Comienzo a moverme encima de él, y a besar su cuello.



–Lali... –comienza a decir, pero no quiero que paré y lo beso para detener sus palabras.



–Te necesito –le susurró. Peter me mira sorprendido.



– ¿Estas segura? –me pregunta, yo asiento.



Él comienza a morder suavemente mi cuello. Estoy perdida en sus caricias y no me doy cuenta cuando estoy acostada en la cama y Peterencima de mi, besando mi estómago.



– ¡Hija! –grita mi Mamá desde abajo, haciéndome sobresaltar, Peter suelta un gemido de frustración.



– ¿Qué? –le gritó de vuelta, mi voz sonó rara.



– ¡Ven! –me grita, Peter sale de encima, yo lo agarró atrayendolo nuevamente hacía mi. Él me mira sorprendido y yo le sonrió con malicia.



– ¿Adónde vas? –le pregunto, no dejó que me responda y lo beso, acariciando su espalda.



–Lali... –comienza a decir, yo le besó el cuello –T-tenemos que...bajar.



–No quiero –me quejó.



–Luego seguimos.



–Pero yo no quiero luego, yo quiero ahora –le respondo metiendo mi mano por su pantalón acariciando a su amigo por encima del boxer, Peter vuelve a gemir.



–Lali por...favor –su voz suena rara.



–Pero te necesito –sigo acariciando, y su amiguito sigue creciendo en mi mano.



–Yo también, pero... –no puede seguir hablando por los sonidos de pies subiendo la escalera. Peter me mira alarmado.



Saco la mano de su pantalón y me arreglo la ropa. Peter también se arregla, pero el sonrojo de sus mejillas y su pelo desordenado nos delatará, me toco mis mejillas, mierda estan ardiendo. JODER.



–Mierda, Lali tu...pelo –doble mierda.



– ¿No ves? Esto es tu culpa –le suelto, él me mira atónito, y yo suelto una carcajada.



–Lali te dije que bajaras... –dice mi mamá abriendo la puerta, me mira y luego a Peter –De haberlo sabido, no los hubiese interrumpido.



Peter sé ríe y yo me sonrojo más.



–Mamá, ¿Que querías?



–Ah sí, que tengo una cita –me dice –Y que no me esperes despierta.



– ¿Una cita? ¿Con quién? –le pregunto.



–Sí, no te sorprendas tanto. Un amigo que conocí por ahí.



–No llegues tarde.



–No te sorprendas si no llegó –me dice, le iba a replicar pero ya se había ido.



–Eso significa... –comienza a decir Peter –Que tendrás la casa para ti sola.



Lo miro, él me guiña.



–Ya no tengo ganas –le digo, me paro para ir a buscar algo de comer, siento las quejas de Peter.